Testimonios individuales, solidaridad colectiva


Como las películas argentinas de inmigración ilustran los matices de la población nacional, los testimonios sirven para destacar la complejidad de los casos personales adentro de un grupo de gente.  Según Proyecto desaparecidos, hay 749 casos reportados por CONADEP (Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas) de desaparecidos judíos en Argentina por ejemplo.  El testimonio es una manera de entender el pasado y expresar una experiencia individual.  Hay tanta variedad de testimonios específicamente en el caso de los desaparecidos.  El informe “Nunca más” de CONADEP sirve para la fundación de esta investigación.  El documental, Las madres (Muñoz y Portillo, 1985) enseña unos casos individuales que sirven para un enfoque microsocial adentro del asunto general de “los desaparecidos.”  El hecho de que cada caso tenga años de dolor y resentimiento humaniza los estadísticas de los miles de desaparecidos reportados por CONADEP.  Una manifestación artística de la humanización de los casos individuales es El muro de víctimas, creado por el Proyecto desaparecidos.  Este sitio expone el impacto estético de ver la cara de cada víctima y se puede hacer un clic sobre la cara, y ver un pequeño resumen de la historia individual (http://desaparecidos.org/arg/victimas/muro2.html).

Ahora, antes de ver la película y leer los materiales, creo que los testimonios individuales añaden a un efecto más aplastante en vez de hablar de todos los desaparecidos en general.  Pero espero que esta investigación desarrolle o cambie mi hipótesis.

Hasta hoy en día, Las Madres de la Plaza de Mayo se reunen en Buenos Aires.


“Nunca Más”, CONADEP

La Comisión nacional sobre la desaparición de personas fue formada en 1983 por el nuevo gobierno democrático del Presidente Raúl Alfonsín en Argentina para investigar los casos de los desaparecidos.  El objetivo de la investigación es desvelar equitativamente la historia de los derechos humanos violados durante la Guerra Sucia en los años 70.  Al principio del documento, la investigación expone que “Nuestra comisión no fue instituida para juzgar, pues para eso están los jueces constitucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso de estos años aciagos de la vida nacional.”[1] En este sentido, la investigación agrupa las historias de cada desaparición y las coloca en lo que se llaman “la vida nacional.”  Pero “Nunca más” destaca los fallos del discurso de la dictadura militar—la suposición del gobierno central que todos los subversivos eran “«marxistas-leninistas », «apátridas», «materialistas y ateos», «enemigos de los valores occidentales y cristianos»”[2], manejó la ejecución de las atrocidades durante la Guerra Sucia.  Hasta cierto punto, la investigación trata de limpiar las ideas equivocadas y adelantar las voces reprimidas por tantos años.

Antes de enumerar los casos investigados, hay una breve advertencia en el capítulo uno que señala la posibilidad de errores y parcialidades porque “los hombres y mujeres de nuestro pueblo sólo han conocido horrores semejantes a través de crónicas de otras latitudes.” Además, la investigación propone que “Cualquiera de ellos [testimonios] por sí solo, permitiría formular la misma condena moral a la que arriba esta Comisión.”[3] Teniendo esto asunto en cuenta, ¿es posible que la acumulación de acontecimientos individuales pudiera exacerbar el enojo y el rencor para el gobierno de esta época?  La manifestación de todos los casos en un solo reportaje sirve para destacar la gravedad de las matanzas y las torturas veladas.  Para hacer más real las acciones inhumanas de la dictadura militar, la investigación tiene unas estadísticas sobre las desapariciones, pero las yuxtapone con acontecimientos individuales.  Después de ilustrar una tabla de los lugares de secuestro, hay una denuncia de la matanza de Alberto Santiago Burnichon según su esposa.  Sin prejuicio o rabia evidente, su esposa cuenta paso a paso de las circunstancias del día en que el Ejército secuestró a su familia: “Yo fui liberada al día siguiente, luego lo fue mi hijo, quien estuvo detenido en el Campo “La Ribera”.  Nuestra casa quedó totalmente destruida.  El cadáver de mi esposo fue hallado con siete impactos de bala en la garganta.”[4] La investigación sigue de esta forma: de destacar unos asuntos cerca las desapariciones (la ubicación de los niños, la tortura, el tabicamiento, los centros clandestinos de detención, etcétera).  Estas narraciones personales humanizan la historia oficial.  Cada caso tiene un número de legajo, implicando que este caso es uno de los miles de detenidos que tienen una historia personal.  Además, contar una historia individual adentro del reportaje afronta las negaciones de los acontecimientos históricos por unas figuras de la dictadura militar y el Ejército de esta época.

El informe termina con unas recomendaciones para que el gobierno nuevo pueda seguir adelante después de esta atrocidad histórica.  Unas de ellas son las recomendaciones de apoyo económico para las familias de los desaparecidos, el aplazamiento de los ideales de la Comisión nacional con un organismo gubernamental permanente, y la sanción de las violaciones de los derechos humanos.  El propósito de esta investigación es formalizar los casos de las desapariciones frente el gobierno nacional.  Antes de la publicación de “Nunca más”, había mucha retórica de llamar las Madres de la Plaza de Mayo “las locas” o había un silenciamiento de los afectados.  Con este reportaje, los acontecimientos de los desaparecidos tienen el apoyo de un discurso imparcial en vez de solamente reprender o castigar al Ejército sin una fundación fuerte y oficial de hechos enumerados por una organización gubernamental.  Desde la fecha de publicación en 1984, “Nunca más” ha tenido un impacto no solamente en la Argentina, sino en la comunidad internacional.  Por eso, no se puede negar la importancia del poder de la solidaridad frente el asunto enorme de “los desaparecidos.”  Una voz oprimida no pudiera adelantar sin el hombro de un compañero o la formación de organizaciones como la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas.

Las Madres de la Plaza de Mayo llevan máscaras y panuelos blancos


Las madres

El documental Las madres, dirigido por Susana Muñoz y Lourdes Portillo (1985) realiza las voces de las Madres de la Plaza de Mayo en una obra cinematográfica.  De modo parecido al formato de la investigación de CONADEP, el documental Las madres yuxtapone la historia argentina con casos individuales de los desaparecidos.  Las directoras utilizan unos saltos abruptos entre seis historias distintas y un discurso general de la historia durante la Guerra Sucia no para negar el significativo del individuo, sino para enfatizar las semejanzas entre las madres y colocar su dolor individual en un contexto histórico para humanizar el conflicto.

El documental empieza con las madres que se reúnen en La Plaza de Mayo cada jueves para recordarse de la memoria de sus hijos y demandar que la gente sepa la verdad sobre la desaparición de ellos.  “Queremos nuestros hijos”, “No nos dicen si están vivos o muertos” grita una de las madres[5].  Los sentimientos de angustia y traición pega al espectador mientras las madres se juntan frente de la Casa Rosada, demandando la ayuda de las instituciones que han cerrado sus puertas hace muchos años.  Cuatro madres: Aida Suárez, Elida Galletti, René Epelbaum, María Elisa Haschmann y el padre de Tito Martín Ramón son los protagonistas de las historias de sus hijos.  A la misma vez el narrador del documental cuenta la historia de la Guerra Sucia.  Un aspecto sobresaliente de esta historia es la presencia de unas entrevistas con varias figuras gubernamentales, militares, sociales y académicos.  Muñoz y Portillo no solamente dejan que las madres narran sin los puntos de vistas de una variedad de ex soldados, profesores y policías durante la dictadura militar.

El impacto visual de las imágenes de los hijos, sus tumbas, las cartas y otros materiales colectadas por las madres añade a la pesadez del dolor que cada persona dura.  Por ejemplo, René Epelbaum cuenta la historia de sus tres hijos desaparecidos que fueron secuestrados en Punta del Este, Uruguay.  Epelbaum describe su hijo Luis como alguien que tenía miel en los pantalones, un joven inofensivo de veintitrés años con toda la potencial de adelantarse en el mundo.  Eso significa que la perspectiva de una madre es el opuesto de la visión de la dictadura militar de nombrar estos jóvenes “comunistas” y “enemigos del estado”.  Los saltos a otros casos individuales enseñan las semejanzas que hay entre los desaparecidos.  La mayoría de los hijos fueron jóvenes intelectuales.  En el caso de Luis, estudiaba abogacía, era poeta y músico.  En otros casos, los hijos fueron profesores, defensores de los derechos humanos y miembros de la Juventud Peronista para nombrar pocos.  Estos hijos eran parte una generación de jóvenes con esperanza y determinación para mejorar la condición humana.

Los líderes de la junta militar, a la izquierda–Admiral Emilio Eduardo Massera

Pero las directoras fusionan el discurso de cada uno adentro de la caos política en Argentina, durante y después el gobierno peronista.  El Ejército militar derrocó el gobierno débil de Isabel Perón y empezó a “quitar” el caos con el secuestro de los oponentes de la dictadura.  A pesar de este discurso de la fuerza de la dictadura, las directoras ilustran como unos casos individuales llegaron a formar Las Madres de la Plaza de Mayo.  En el documental, hay un momento en que una de las madres habla de su harto con el dolor y como la pena de llorar la lleva a una acción colectiva con otras mujeres que sintieron el mismo dolor de la pérdida, el miedo y la represión.  Otra madre señala que no importa las diferencias de hijos (de dónde vienen, en qué creen, etcétera).  Lo importante es que “todos éramos la misma persona” y pudieron reconfortar la otra en La Plaza de Mayo.  Pero la fundación de Las Madres de La Plaza de Mayo no está ubicada en una vacía sino en un contexto histórico contado por varias perspectivas.  Había dos entrevistas en el documental que contaron unos puntos de vista distintos adentro de los dirigentes de la dictadura militar.  El jefe de la policía provincial de Buenos Aires, Ramón Juan Campos era una de las figuras que se negó de las matanzas de los desaparecidos.  Del otro lado, Juan José Cosi era otra policía durante la dictadura que conocía bien la capacidad de sus compañeros y se notó la tortura ideológica de ellos.  Desde la punta de vista del Ejército, los jóvenes “subversivos” cometieron cerca de 21,642 actos terroristas según el documento final de la dictadura militar y eran listos para matar.  Este documento justificó las acciones del Ejército en su propia mente, pero no se puede negar que los actos eran atrocidades inhumanas.  Entrevistas con profesores y defensores de los derechos humanos contaron que les dieron drogas y les tiraron en la mar, les quemaron en hornos y les torturaron en centros de detención con prueba definitiva.  Desde este choque de discursos, las justificaciones y las negaciones del Ejército empiezan a derrotar con hechos documentados e historias personales.

Otro ejemplo de los saltos en el documental es cómo las directoras crean un sentimiento de pregunta-respuesta entre las madres y el narrador que están contando la historia de esta época.  En una instancia, una madre pregunta cómo alguien se puede planificar algo tan horrible (refiriéndose a la tortura) y de repente hay un salto a la entrevista con el ex policía y él responde indirectamente que era el Almirante Emilio Eduardo Messera que negó a la existencia de las desapariciones en general según sus documentos.  Las directoras señalan a la Copa Mundial ubicada en Argentina en 1978 y cómo este evento disminuyó a la gravedad de las desapariciones.  A las madres, les parecían que la gente se convirtió en una población indiferente que se olvidó el horror de los desaparecidos.  Por eso, la Copa Mundial era un táctico del gobierno de silenciar a la población y velar las víctimas de la Guerra Sucia con un orgullo nacional fabricado.

Pero un evento de corto plaza no pudiera silenciar las voces determinadas de las madres.  El documental termina con la presencia de la comunidad internacional en los asuntos de los desaparecidos argentinos.  Poco a poco, Las Madres de la Plaza de Mayo consiguieron el apoyo internacional por la falta de apoyo nacional.  Ellas empezaron a tomar acción con los líderes de otras embajadas en la Holanda, el Canadá, la Italia, la Francia y la España.  La importancia del conocimiento mundial a demandar justicia del gobierno argentino.  El papel de los Estados Unidas era crucial durante la presidencia de Carter cuando llamó por la investigación concienzuda de los derechos humanos en la Argentina.  De esta manera, Las madres no es un documental únicamente testimonial.  Muñoz y Portillo arreglan los pedazos de los testimonios individuales con los acontecimientos históricos para enraizar el dolor de una madre en un hecho histórico y una atrocidad nacional.

Conclusiones y reevaluaciones

Después de leer “Nunca más” y ver la película Las madres, se puede ver la importancia del testimonio individual como parte integral del asunto general de los desaparecidos.  Sí, todavía el testimonio tiene la potencia de ilustrar la complejidad de la población argentina, pero también tiene que ver con la solidaridad de un grupo de gente y la necesidad del apoyo para reconfortar el dolor individual.  Sin el apoyo de la CONADEP, las Madres de la Plaza de Mayo, y los documentales señalados como Las madres, los individuos que sufren los efectos de la Guerra Sucia hasta hoy en día no tuvieran una salida nacional o internacional para canalizar sus sentimientos.  Estos informes y fuentes públicos permiten que un individuo afectado pueda identificarse con alguien que sufrió condiciones semejantes.


[1] Nunca Más.  Informe de la Comisión nacional sobre la desaparición de personas.  Editorial EUDEBA. 1984.

[2] Nunca Más.

[3] Nunca Más.

[4] Nunca Más.

[5] Las madres.  Dir. Susana Muñoz y Lourdes Portillo. Monaco Video, 1985.

(Se puede ver un clip del documental en este sitio de web: http://www.imow.org/wpp/stories/viewStory?storyId=1106)


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